Hoy os voy a contar una experiencia de mi vida, algo que cambió para siempre…¿Una experiencia religiosa (Melodía de Alejandro Sanz de fondo)? NO y SI…Vamos por partes que lo vas a entender. ¿Y a mi que me importa tu vida? (Te podrás preguntar…) ¡Bueno a ver, no nos pongamos así! Seguro que puedes sacar una conclusión.

Era el verano del año 2022 (parezco un abuelo explicando una anécdota a un nieto), y estaba en ese momento hundido a más no poder (un día os lo contaré). Hacía unos dos meses que había empezado a trabajar en mi nuevo empleo de programador y eso estaba haciendo mella en mi vida privada.

Yo no estaba bien y las noches así me lo confirmaban. No, no es que saliera de fiesta y acababa la noche mal, no, es que no podía dormir más de 4h, y eso durante una temporada. Creo quizás que estuve así unos 3 meses. Calculo que si empecé en Junio pues…Mitades de Junio hasta mitades de Setiembre.

Dormir 4h para mi era una mierda enorme, además porque muchas veces no eran seguidas y era pues unas 2 + 2 o 3 + 1…y lo pero de todo no era que dormía poco sino toda la ansiedad que tenía que es lo que me hacía dormir tan poco. Me levantaba ahogándome, luego me salía a la terraza e intentaba respirar…Era horrible, HORRIBLE. Creo quizás que fue la peor época de mi vida.

En esa época yo intentaba escuchar videos motivadores de Victor Küppers y videos así de fe de Mario Alonso Puig, que me ayudaban a pasar el día. También intentaba salir a pasear por la Carretera de les Aigües, un lugar precioso para caminar y ver toda Barcelona.

Pues con todo esto, yo no podía más, intentaba sonreír de vez en cuando pero no siempre podía y por la calle mi cara debía ser un poema. No es que mi cara fuera de Bulldog pero seguro que tampoco era mi mejor cara. Desde luego no sé que veían los demás pero lo que yo llevaba por dentro era una procesión.

Pues un día cualquiera, yendo por la calle hacía mi trabajo, recuerdo que bajaba por la calle Rambla de Catalunya, un poco antes de las 8h de la mañana (ahora ya sabes a que hora paso por allí), justo cruzando la calle Aragó, venía a lo lejos una chica haciendo running tranquilamente y me acuerdo que me fije en ella. Era una chica guapa (nada del otro mundo, pero era guapa), y recuerdo mirarla a los ojos y ver como ella también me miraba (ojo que ahora me viene la canción esa de TikTok «yo la miré y ella me miró»).

Bueno que me voy, pues que nos estábamos mirando (menos de un segundo) y de golpe me regaló una sonrisa, pero no fue una sonrisa seductora no (al menos así no lo percibí), fue como si «Dios» o el «Universo», me regalara esa sonrisa y como si fuera una sonrisa de ESPERANZA, eso es lo que sentí. Recuerdo que yo en ese instante no pude contenerme y le devolví esa sonrisa, la mía no se como fue pero fue una sonrisa automática.

Eso me cambió el día y también parte de mi. En ese momento me dije: COMO UNA SIMPLE SONRISA PUEDE CAMBIAR EL DÍA DE ALGUIEN ASÍ QUE YO DEBO HACER LO MISMO PORQUE ES MUY FÁCIL. Eso fue lo que me dije y lo que se me quedó.

A partir de ese día intenté salir de casa con una sonrisa y esforzarme para no perderla durante el camino, recordando en cada momento el poder transformador de una sonrisa ya sea en mi o en los demás. Una persona que sonríe es 1000 veces más guapa que una que no sonríe. ¿Y tu crees que se liga con una sonrisa, Jordi? Buena pregunta…

Bueno, me despido ya por hoy de este post deseando que saquéis cada día una sonrisa porqué no sólo os estaréis transformando sino que seguro que seréis la luz para otra persona y no os daréis cuenta.

Un abrazo muy grande 🙂

Una canción que te hará sacar una sonrisa

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